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Sonora y la “nueva normalidad”

Sonora y la “nueva normalidad”

Por Demian Duarte

Decir que la pandemia de Coronavirus traerá un efecto negativo sobre la economía es ya como un lugar común, de hecho me atrevo a señalar que en realidad el principal impacto de todo este merequetengue del Covid-19 lo traen las secuelas que dejará sobre nuestra realidad, cómo hacíamos las cosas y como las tendremos que hacer en adelante, y por esta razón no es gratuito que de cara al restablecimiento de la vida cotidiana, ya se hable de una “nueva normalidad”.

Y cuando hablamos de esa normalidad, es inevitable hablar de economía, de hecho el ser humano es un animal que funciona y opera en torno al orden establecido de los medios de producción y el trabajo, es decir somos seres diseñados para integrarnos a una función productiva y así es como vamos entendiendo nuestros roles dentro de la sociedad.

Es lo que somos como parte del aparato productivo, social y político, lo que nos va definiendo como personas, y en efecto somos animales políticos y sociales, pero ante todo somos entidades económicas, preso el impacto de esta parálisis nos trae patidifusos y desesperados, simplemente porque los 2 meses de parálisis han amenazado con quebrar y desaparecer nuestras identidades productivas.

Todo este rollo introductorio lo aviento, porque al final el reto de salir de el proceso de distanciamiento nos plantea un reto como personas, pero uno mayor como sociedad, y es el de volver a integrarnos y recomponer el orden establecido. Ya se dijo que a partir del lunes 18 un total de 260 municipios —ahora denominados de la Esperanza— podrá reincorporarse a sus actividades cotidianas como si nada pasará, y es que se trata e municipios aislados, que no tienen casos de Coronavirus y que no tienen colindancia con municipios que los tengan, son casos únicos de aislamiento, de los que Sonora tiene 19, por allá en la sierra y son entidades que tienen su propia realidad económica y social, tienen una idiosincracia distinta a la de las ciudades y se pueden dar el lujo de mantener su aislamiento, que es al final del día su fortaleza.

El detalle es que no todo Sonora, ni por supuesto todo México es así, nuestras comunidades son complejas, integradas a los roles de la globalidad y la producción y s por eso que en este momento una pandemia con las características del Covid-19 acabó por ser el gran asunto, al impedir el contacto entre las personas y que desempeñemos nuestras actividades más básicas.

Ya se dijo que Sonora no volverá a la escuela en los niveles básicos de educación, también se sabe que la llamada “jornada de sana distancia” termina en todo el país el 31 de mayo próximo, lo que plantea nuevos escenarios, muy en particular el del regreso de 3 áreas de actividad económica que nos resultan esenciales como estado: la minería, el sector automotriz y la construcción, que representan entre si cerca del 50 por ciento de la economía estatal.

Para entender la dimensión de esto, hay que decir que cerca del 80% de nuestro aparato productivo debió desmovilizarse por efecto de la pandemia y que salvo actividades industriales consideradas esenciales, las del sector de comercio y las de servicios financieros, de transporte y de comunicación, nuestras actividades productivas se paralizaron por completo.

El efecto —debo decirlo— no fue menor, se han registrado pérdidas importantes de dinero, hay empresas que debieron cerrar, otras inversiones extranjeras decidieron retirarse del estado, a la fecha hemos perdido poco más de 17 mil empleos y se espera que el mes de mayo presente los peores números; el efecto en el sector informal ha sido muy duro y la realidad es que hay en Sonora miles de personas que no tienen ingresos y que no saben bien a bien como van a sobrevivir esta semana.

Se estima que en mayo se pierdan otros 20 mil empleos del sector industrial, en particular del sector de manufacturas y que poco a poco la situación en los sectores que se siguen considerando no esenciales, tienda a mayor deterioro.

De ahí la importancia del retorno escalonado, pues permitirá echar a andar el aparato productivo del estado, y disponer de liquidez, es decir derrama de sueldos, lo que junto a las estrategias del gobierno federal de otorgar créditos y acelerar la entrega de sus programas de bienestar aliviará el mercado interno.

Sostuve junto a otros colegas periodistas una extensa plática con el secretario de economía Jorge Vidal Ahumada, quien lleva junto a la gobernadora Claudia Pavlovich y el gabinete económico la estrategia para sacar adelante a Sonora tras esta situación crítica.

Su visión es que habrá un duro impacto de la pandemia, sin embargo también es verdad que Sonora tiene muchas fortalezas y ventajas estratégicas, es verdad que  hay inercias favorables para nuestra economía y su bien la pérdida de 30 o 35 mil empleos nos plantea retrocesos, también se vienen cosas interesantes para nuestra economía, en especial proyectos de inversión novedosos, aumentos en la actividad de nuestros sectores estratégicos y la entrada en función de nuevos proyectos, como el de extracción de litio y producción de materias, la entrada de Sonora a las grandes ligas en producción y exportación  de cerveza con Constellation Brands, además de la llagada del muy anticipado proyecto para producir un nuevo modelo en la planta Ford de Hermosillo.

El retorno a eso que llamamos normalidad se plantea duro y complejo, es evidente que habrá cambios de fondo en la estructura económica de nuestro estado, sin embargo no necesariamente esos cambios son del todo negativos, incluso podremos ver como Sonora puede aprovechar esas ventajas competitivas y esas riquezas humana y natural para salir adelante de una de las peores crisis y recesiones de que se tenga memoria.

El asunto es cómo vamos a reaccionar todos los que algo tenemos que ver con la economía y la producción, cómo será nuestra aportación  y cuál nuestra actitud de cara a esa “nueva normalidad”.

Hay que mirar siempre para adelante.

Correspondencia a demiadun1@me.com

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