Por Juan Antonio Pérez
En un giro sin precedentes en la política exterior española, el presidente Pedro Sánchez acusó a Israel de llevar a cabo un “genocidio” en la Franja de Gaza y anunció la adopción de un conjunto de medidas que incluyen un embargo de armas y restricciones migratorias.
Sánchez aseguró que la respuesta israelí a los ataques de Hamás del 7 de octubre de 2023, en los que murieron más de 1.200 personas, ha derivado en la “aniquilación sistemática” de la población palestina indefensa, lo que vulnera el derecho humanitario internacional.
La cifra de víctimas en Gaza supera las 64 mil personas, entre ellas casi 19 mil niños, según cifras internacionales. España se convierte así en uno de los primeros países europeos en endurecer de manera oficial su discurso y acciones contra Israel, abriendo un nuevo capítulo en la presión diplomática sobre el conflicto.











