Durante su participación en la Asamblea General de la ONU, el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, afirmó que Israel no se detendrá hasta eliminar por completo a Hamás en la Franja de Gaza y garantizar el regreso seguro de los rehenes que aún permanecen en poder del grupo.
En un discurso cargado de advertencias, Netanyahu aseguró que los ataques del 7 de octubre de 2023 siguen siendo una herida abierta para su país, motivo por el cual calificó como impostergable la misión de acabar con las fuerzas del movimiento islamista.
Al leer en voz alta los nombres de los 20 cautivos restantes, recibió aplausos de algunas delegaciones presentes.
Sin embargo, la intervención no estuvo exenta de controversia: varias representaciones diplomáticas abandonaron la sala en protesta, mientras que otras celebraron sus palabras con vítores. El primer ministro insistió en que la amenaza de Irán y sus aliados constituye un riesgo no solo para Israel, sino para la seguridad mundial.











