Irán enfrenta una crisis sin precedentes desde 2022, con al menos 490 manifestantes muertos y más de 10.600 detenidos en dos semanas, según HRANA. Las protestas comenzaron el 28 de diciembre de 2025 en el Gran Bazar de Teherán.
Las manifestaciones se originaron por la depreciación del rial, una inflación superior al 42% y la crisis económica agravada por sanciones internacionales. Lo que inició como reclamos económicos escaló a demandas políticas en más de 285 localidades.
Consignas como “Muerte al dictador” y “Mulás, desapareced” se escucharon en ciudades como Kermanshah y Shiraz. Miles de jóvenes y estudiantes se unieron, convirtiendo las protestas en el mayor desafío al régimen en años.
La respuesta gubernamental fue contundente, con uso de gas lacrimógeno y balas reales. Se reportaron hospitales saturados y cuerpos apilados en centros médicos de Teherán, según medios internacionales.
El régimen cortó internet para limitar la difusión de imágenes. Las cifras de muertos incluyen 48 agentes de seguridad, según HRANA. Iran Human Rights eleva los fallecidos a más de 648.
Amnistía Internacional y Human Rights Watch documentaron represión letal y detenciones arbitrarias. Nota Central no pudo verificar las cifras por restricciones de acceso a información en Irán.
Ante críticas internacionales, el régimen iraní declaró estar “listo para la guerra” ante una posible intervención extranjera, pero mantiene abierta la puerta al diálogo con Washington.










