Por: Arath Landavazo
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aseguró que México enfrenta un serio problema relacionado con el narcotráfico y afirmó que los grupos criminales mantienen una influencia significativa en diversas regiones del país.
Durante declaraciones recientes, el mandatario estadounidense reconoció a la presidenta Claudia Sheinbaum Pardo como una persona a la que considera una «buena mujer», aunque señaló que enfrenta un escenario complicado debido al poder que, según su visión, han alcanzado las organizaciones del crimen organizado.
Trump afirmó que la mandataria mexicana se encuentra en una posición difícil ante la violencia generada por los cárteles y la calificó como una persona «asustada» por la situación de seguridad que enfrenta el país.
Asimismo, sostuvo que México ha perdido parte del control sobre determinadas zonas de su territorio y aseguró que grupos vinculados al narcotráfico ejercen una influencia importante en distintas regiones, declaraciones que han generado reacciones tanto en el ámbito político mexicano como en sectores diplomáticos de ambos países.
Las expresiones del presidente estadounidense se producen en medio de una agenda bilateral marcada por temas de seguridad fronteriza, combate al tráfico de drogas y cooperación en materia migratoria, asuntos que continúan siendo prioritarios para los gobiernos de México y Estados Unidos.
En los últimos meses, autoridades mexicanas han defendido los resultados de su estrategia de seguridad, destacando reducciones en diversos indicadores delictivos y el fortalecimiento de las acciones coordinadas entre fuerzas federales, estatales y municipales para combatir a las organizaciones criminales.
Las declaraciones de Trump vuelven a colocar el tema de la seguridad en el centro de la relación bilateral, particularmente en un contexto donde ambos gobiernos mantienen intercambios permanentes sobre el combate al tráfico de fentanilo, armas y otras actividades vinculadas al crimen organizado transnacional.










