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Guaymas, Guaymitas: la maldición del puerto

Guaymas, Guaymitas: la maldición del puerto

Por Arturo Soto Munguía

Alguien me comentó en alguna ocasión que sobre el puerto de Guaymas pesaba una maldición que los condenaba a ser un pueblo siempre sumido en el caos, la confrontación de todos contra todos y por si fuera poco, azotado periódicamente por desastres naturales.

No es la famosa maldición que se atribuye a Plutarco Elías Calles según la cual, Guaymas estaba condenado a ser siempre una aldea de pescadores, sino otra que tiene que ver con cuestiones más ultraterrenas.

Debo decir que no creo en esos relatos sobrenaturales, pero a la luz de los últimos acontecimientos, tal parece que no hay que dejar de creerlos.

En 1991 me tocó cubrir el proceso electoral en el puerto, y dar seguimiento al conflicto poselectoral, que incluyó acciones violentas, tomas de oficinas, quema de autos y el encarcelamiento del candidato del PAN a la alcaldía, José Ramón Uribe Maytorena, acusado de la autoría intelectual y material de los desmanes, y a quien me tocó entrevistar en la vieja cárcel del puerto.

Como cosa curiosa, años después, el político y empresario enfrentó un nuevo juicio por otros motivos y fue detenido y encarcelado en el recién estrenado Cereso del puerto, construido sobre un terreno donado por su propia familia.

En Guaymas pasan muchas cosas extrañas desde entonces y desde antes. Chuscas o dramáticas; cómicas, si no fueran tan trágicas.

De entonces a la fecha, varios personajes de la vida pública en el puerto han desaparecido o se han retirado, pero otros tantos permanecen en la palestra y son activos protagonistas del desastre que se vive por estos días. El propio José Ramón es hoy regidor independiente y en 2003 volvió a ser candidato a la alcaldía por el PT.

Por la casa de piedra, como se le conoce a su palacio municipal han desfilado alcaldes del PRI, del PAN, del PRD y ahora del PT. También hubo un concejo municipal, luego de que se le revocara el mandato a Sara Valle Dessens en 1998, un año después de que ganara la presidencia municipal bajo las siglas del Sol Azteca.

Y el conflicto ha sido siempre el signo de los tiempos, de todos los tiempos.

Pero lo que ocurre hoy no tiene parangón. Sara Valle Dessens llegó como el resto de los alcaldes de la coalición “Juntos haremos historia”, montada en la ola de popularidad de Andrés Manuel López Obrador, y los primeros conflictos se dieron en el cabildo, donde comenzaron desprendimientos de algunos regidores y enfrentamientos con otros.

El tema del nepotismo fue otro en la agenda de la alcaldesa, quien nombró a varios familiares en la estructura de su gobierno, pero el que más polémica causó fue su cuñado Santiago Luna, que terminó separado del cargo para asumir la representación de Profepa donde tuvo un paso efímero.

Las sesiones suelen convertirse en un grotesco espectáculo donde aparecen pancartas ofensivas, ratas de plástico y en varias ocasiones se ha estado a punto de llegar a los golpes.

Nada nuevo en esas sesiones, pues en administraciones pasadas hubo hasta tomatazos en las puertas de la sala de cabildo, la presidencia municipal y otras oficinas. La raza en el puerto es bien brava y combativa.

Pero lo que ha hecho crisis de fea manera es el rubro de la seguridad pública. A unos días de iniciar su administración, Sara Valle tuvo que lidiar con el “levantón” y posterior entrega a un grupo de la delincuencia organizada, de unos jóvenes cuyo paradero aún se desconoce.

Eso se tradujo en una masacre. Hombres armados acribillaron a cinco agentes municipales en plena calle Serdán, la principal del puerto. Desde entonces la violencia no ha cesado. Otros agentes han caído ejecutados en la vía pública y hasta el contralor municipal, junto a su secretario particular fueron asesinados en media calle, a la luz del día y frente a decenas de transeúntes.

Cabe precisar que el contralor, Daniel Morales Pardini fungió antes como director de Seguridad Pública Municipal.

La situación ha llevado a la alcaldesa a sugerir a la población del puerto no salir de sus casas por las noches y no frecuentar lugares públicos durante el día. Un virtual toque de queda.

También atentaron contra la vida de la subdirectora de policía, Lilian Patricia Arce, a quien balacearon mientras se ejercitaba en un gimnasio. Ella era el prospecto de la alcaldesa para hacerse cargo de la dirección de Seguridad.

El fin de semana pasado fueron ejecutados otros dos agentes en una gasolinera, con lo que suman nueve uniformados que caen bajo las balas del crimen organizado. Apenas ayer por la mañana cayó el más reciente, vestido de civil en una tienda de conveniencia. En total suman 30 muertos en diez meses de la actual administración municipal.

A la fecha, unos 15 agentes de la municipal han renunciado, y otros tantos están valorando hacerlo. También renunciaron el presidente y otro regidor integrantes de la comisión de Seguridad Pública.

La respuesta de la alcaldesa es nombrar un nuevo director de Seguridad: Luis Manuel Lugo Durón, alias “El Puntillas”, un policía que tuvo sus mejores días en la administración de Guillermo Padrés Elías. Trabajó en Hermosillo, Nogales y Puerto Peñasco y entre sus haberes se cuenta su especialidad en operar el aparato policiaco en labores electorales, vulgo mapacheriles, bajo las órdenes del entonces secretario de Seguridad, Ernesto Munro Palacio.

Frente a situaciones tan graves como las que se están viviendo en el puerto, queda un resquicio para el humor involuntario y la pena ajena. El diputado porteño Rodolfo Lizárraga se enfrascó en un debate con un locutor llamado Joel Mendoza, que para más señas es ex esposo de la alcaldesa y uno de sus principales críticos.

Entre otras lindezas, el homofóbico gay acusó al locutor de falto de huevos por no reconocer su condición de gay, algo que el diputado sí ha hecho. El diputado, por cierto, ha declarado en varias ocasiones su interés de ser el próximo alcalde de Guaymas.

Eso anticiparía otros tres años de esa extraña maldición en el puerto…

II

Citando datos del IMSS, el secretario de Economía Jorge Vidal Ahumada reveló que, pese a la complicada situación que se vive en el plano nacional, Sonora destaca este año como una de las entidades en las que se ha generado más empleos, con 18 mil 851 nuevas plazas, para un total de  77 mil 332 en lo que va de la actual administración estatal.

Como referencia explicó que en los tres últimos años de la administración anterior se generaron 30 mil empleos, por lo que en casi cuatro años de la actual, es cifra se duplicó sobradamente.

Vidal Ahumada expuso además, frente a dirigentes de cámaras empresariales, la gran confianza de inversionistas nacionales y extranjeros por instalar sus empresas en Sonora, señaladamente las relacionadas con la industria aeroespacial, minera y de desarrollo urbano, como la jalisciense Altozano que ha invertido más de mil millones de pesos en Hermosillo.

Hay señales de confianza, dijo, que se pueden apreciar en obras ya en proceso como las 15 torres (habitacionales y de negocios) que se levantan en Hermosillo y un centro de servicios y reparación de aviones y helicópteros de la Fuerza Aérea Mexicana, que se proyecta instalar en Ciudad Obregón.

“Ningún inversionista se metería la mano a la bolsa para traer sus capitales al estado”, sostuvo.

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