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Emergencia nacional: una oportunidad para la paz

Emergencia nacional: una oportunidad para la paz

Por Arturo Soto Munguía

La declaratoria nacional de emergencia puede servir para destensar las cuerdas de la nación, especialmente tirantes en el último mes.

La calma que implica suspender actividades no sustantivas podría relajar un poco esa tensión que comenzó a sentirse a principios de marzo con las jornadas de movilización feminista que rebasó por la izquierda y por la derecha a un presidente que dejó ir la oportunidad de utilizar su gran capacidad de liderazgo para hacer un mejor papel como jefe de Estado.

Le ocurrió lo mismo con la aparición de la pandemia del Covis19. Desatendió las voces que lo urgían a tomar medidas preventivas desde entonces y en lugar de ello se montó en el macho de su empecinamiento y asumió actitudes francamente provocadoras, como mantener sus giras entre besos, abrazos y mordidas de cachetes infantiles, despreciando las recomendaciones de sus propios especialistas que promovían la sana distancia.

La sociedad civil y algunos gobiernos estatales y municipales tuvieron que adelantarse con esas medidas preventivas, suspendiendo clases en todos los niveles educativos y operando programas de información y promoción del aislamiento social, la sana distancia, la suspensión de actividades no esenciales y el trabajo desde casa.

Ayer, el gobierno federal hizo lo propio y declaró la emergencia sanitaria en todo el país, básicamente replicando medidas que en estados como Jalisco, Nuevo León, Sonora y Ciudad de México comenzaron a aplicarse días o semanas antes.

La expectativa más optimista es que todo el mes de abril se relaje un poco la vida pública, se asuman las recomendaciones propias de la emergencia, las ciudades bajen el ritmo de sus latidos y millones de mexicanos asumamos que no hay mejor manera de contener la previsible escalada de contagios, que mantenerse en casa.

Es claro que millones de mexicanos, también, no tienen más opción que salir a ganarse cotidianamente el pan que llevan a sus casas, y aquí es donde viene la primera prueba para el gobierno, que deberá canalizar eficazmente un flujo de recursos extraordinarios para evitar hasta donde sea posible la movilidad humana.

La otra gran prueba será para el sistema hospitalario del país. En general, para el sistema de salud donde no termina de morir el Seguro Popular y el Insabi no acaba de nacer. El coronavirus llegó en el peor momento para esa transición de un sistema a otro.

Bajar la tensión política, asumir cada quien la responsabilidad que le toca y hacerlo con la expectativa de que se puede evitar catástrofes como las de China, Italia, España, Irak, conforman el escenario más optimista, por no decir ilusorio.

La sensación de que no se tomaron medidas a tiempo en el plano federal para mitigar los efectos de la pandemia, será el pretexto ideal de los enemigos del presidente (que los tiene) para empezar a endosarle los muertos, que previsiblemente comenzarán a multiplicarse.

Y aquí hay que tener algo muy claro. Es también absolutamente previsible que los enemigos jurados de la 4T capitalicen las muertes para írsele a la yugular al gobierno de López Obrador. Tan absolutamente previsible como que éste sacará sus ‘detentes’ contra los conservadores y carroñeros, encuadrando el debate en el terreno del maniqueísmo al que nos tiene acostumbrados.

Por eso la expectativa de una distensión en las cuerdas de la vida política nacional se diluye. Lo acabamos de ver con el caso del presidencial saludo de mano a la madre del Chapo Guzmán en Badiraguato. La sociedad se partió entre los haters a sueldo y oficiosos de López Obrador y sus paleros, a sueldo y oficiosos.

De un lado, a algunos les resulta inevitable dejar ver sus fobias y las heridas que aún se lamen por la cancelación de privilegios y ciertamente, están como buitres esperando los cadáveres.

Del otro, están más que apuntados para construir una narrativa mística y no exenta de magia en torno al presidente. Como sucedió en Badiraguato, a los ojos de todos López Obrador obra el milagro y convierte a una figura icónica del narcotráfico en una afable viejecita que implora ayuda humanitaria y él se la brinda. AMLO no es Dios, pero sí es el cordero de Dios que quita los pecados del mundo.

El presidente, dijo ayer el padre Solalinde, es un santo y un representante de Dios en la tierra.

Así, el presidente tiene un ‘detente’ contra el coronavirus y pases mágicos para convertir a sus críticos en conservadores, borolistas, golpistas. Y tiene más de 12 apóstoles que predican con vehemencia su palabra.

Pero ojo, ni una ni otra cosa son absolutamente ciertas.

Con tres gobernadores infectados por el virus, se prueba que éste no respeta militancias ni ideologías, ni estrato social. Omar Fayad, del PRI en Hidalgo; Adán Augusto López, de Morena en Tabasco y Francisco Domínguez, del PAN en Querétaro dieron positivo a la prueba de coronavirus.

Con esto quiero decir que entre los contagiados y muertos que se espera cause la pandemia en México van a caer pejistas y no pejistas.

Y las inconformidades y protestas van a arreciar, como sucedió con los casos de mujeres, hombres y niños enfermos de cáncer y VIH sin medicinas; con los diez muertos del hospital de Pemex en Tabasco a quienes se les suministró medicina caduca y murieron.

Pensar que todos ellos y ellas son enemigos jurados del régimen y aprovechan la tragedia para golpear al presidente no sólo es deplorable, sino también una estrategia errónea que sólo contribuye a la polarización y a restar simpatías a la causa obradorista, incluso entre aquellos que antes la abrazaban.

Volviendo al tema local, en Sonora ya se están endureciendo las medidas de prevención y se registraron las primeras detenciones de personas que no acataron la disposición de quedarse en casa y abrir sus negocios, considerados no esenciales.

(Este será otro tema polémico, pues muchos pequeños y medianos empresarios no conciben que sus negocios sean considerados no esenciales mientras se mantienen abiertos expendios de bebidas alcohólicas, por ejemplo).

En varios estados del centro y sur del país ya se comienzan a registrar los primeros saqueos en tiendas y almacenes. La policía ha detenido a 28 promotores de estos actos de pillaje que aprovechan la pandemia para perpetrar sus ilícitos. No hay manera de asegurar que, una vez incrementadas las medidas restrictivas, estos actos no continúen. En Hermosillo ya se detuvo a un joven de 22 años que promovía estos saqueos.

En Sonora hay voces que se levantan pidiendo más efectividad en las medidas de prevención. Una de esas voces es de la diputada del PAN, Alejandra López Noriega ha sido muy insistente en promover el cierre de la frontera con Estados Unidos, país al que la Organización Mundial de la Salud ha declarado como el nuevo epicentro de la pandemia.

No es algo que deba echarse en saco roto. Ya hubo manifestaciones de nogalenses que ven con preocupación cómo se frena el flujo de personas hacia el norte, pero no hay ningún control en el paso de personas que ingresan a México por las fronteras de Sonora desde EEUU.

El ‘Quédate en casa’, sostiene la diputada, debe fortalecerse con un mayor control en el ingreso de personas que llegan a México desde estados de la Unión Americana donde los contagios se cuentan por miles.

Vienen días muy difíciles para los mexicanos. De nosotros depende que la marea no nos arrastre a todos.

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