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El mensaje de las calles

El mensaje de las calles

Por Arturo Soto Munguia

Siempre es interesante echar la mirada sobre lo que sucedió en la Ciudad de México el año pasado a propósito de lo que se considera el peor resultado para la izquierda desde que en 1997 conquistara por primera vez la capital del país con Cuauhtémoc Cárdenas a la cabeza.

La alianza PRI-PAN-PRD le arrebató a Morena seis delegaciones y refrendó en tres más el triunfo obtenido en 2018, quedándose así con nueve de las 16 alcaldías en ese que se supone el bastión más fuerte del obradorismo, con el electorado más liberal y progresista.

Sea que la alianza opositora supo capitalizar el humor social evidentemente adverso al gobierno de Claudia Sheinbaum, sea que el divisionismo y la traición quebraron a Morena, como no pocos sostienen, el hecho cierto e indubitable es que el PRIANRD retuvo o recuperó la mayoría de las delegaciones y eso no fue de modo alguno, una buena noticia para el obradorismo.

Valga la breve digresión para ejemplificar por qué puede resultar engañoso centrar el análisis de lo ocurrido ayer en Ciudad de México en el plano de lo cuantitativo: no fueron los ocho mil que reportó la autoridad capitalina y que consignó La Jornada, pero tampoco fueron los 600 mil que algunos desmesurados optimistas antiamlo calcularon. Vaya, ni siquiera fueron los 200 mil que otros, aparentemente más mesurados reportaron. Con 200 mil personas ponen a rebosar la plancha del Zócalo y eso sí hubiera sido una bomba mediática sin precedentes.

No tomaron el Zócalo porque hubieran exhibido la dimensión real de la marcha y ésta, con todo y que estuvo muy concurrida, no daba para tanto.

Pero ese no es el punto. Que se recuerde, durante las campañas electorales de 2021 en la capital, las movilizaciones más grandes, los cierres más espectaculares y los eventos más concurridos fueron los de Morena y sus candidat@s y aun así, perdieron nueve de 16.

No siempre el que moviliza más gente gana, porque esos eventos suelen estar cruzados por el acarreo y todo tipo de prebendas, presiones y condicionamientos que no garantizan la fidelidad del voto. Si alguien sabe de eso, son precisamente los priistas, panistas y perredistas. Ahora también lo saben los morenistas.

¿Se acuerdan, ya en el plano local de aquel espectacular cierre de campaña de Célida López en Hermosillo, con el Grupo La Brissa? Realmente fue apabullante la cantidad de gente que fue a bailar La Colaless. Pero la candidata de Morena perdió ante el candidato del PRIANRD, precisamente.

Por eso a veces las multitudes son engañosas, como pueden ser engañosas las concurrencias escasas. La marcha de ayer en Hermosillo, de acuerdo con algunos medios osciló entre los dos mil y tres mil asistentes.

El quid del asunto reside en otro lado. Uno de los temas que contiene la reforma electoral propuesta por el presidente, el que se refiere al INE se ha convertido en el elemento que hasta ahora parece recoger el sentir de una buena parte de la población, incluso de sectores progresistas, identificados con la izquierda en general y hasta con Morena en particular, que advierten el peligro de una regresión a un instituto copado por el gobierno en turno.

La reforma plantea otros temas, como la eliminación de diputados y senadores plurinominales y reducir el financiamiento a los partidos políticos y a las campañas electorales, con los que amplios sectores de la población -incluso algunos identificados con la oposición- concuerdan.

Pero es el tema del INE el que ha despertado mayores reservas y el que parece haberle ofrecido a la oposición, por fin, un argumento que le dé sentido nacional a su razón de ser, precisamente, oposición.

Las manifestaciones en el resto de las ciudades son, aunque se desestimen desde el oficialismo (como solía hacerlo la oposición cuando eran gobierno) el germen de un movimiento que puede escalar en los próximos meses y en el que confluyan no solamente quienes abanderen las demandas relacionadas con el INE, sino en el que se monten muchos más que tienen sus propias razones para estar inconformes con el gobierno obradorista.

No es gratuito que las concentraciones más grandes se dieran en las capitales de estados gobernados por la oposición: Guadalajara, Monterrey y Chihuahua, señaladamente.

Y aquí es donde la puerca tuerce el rabo, porque tampoco es muy atractivo marchar codo a codo con personajes como Elba Esther Gordillo, Vicente Fox, Roberto Madrazo y otros impresentables que acudieron a la manifestación. Sin embargo, para otros tantos el fin justifica las coincidencias coyunturales, como de hecho sucedió ayer, cambiando lo que haya que cambiar, de manera similar a lo que el obradorismo hizo en 2018 después de dos intentos fallidos por alcanzar la presidencia de la República solo con sus propias fuerzas.

Estamos obviamente frente a procesos, momentos y personajes distintos pero es claro que el tema del INE ha despertado el interés ciudadano y desde luego, el de la clase política.

Ahora bien, el mensaje de las calles ayer no necesariamente va dirigido al presidente que, así hubieran llenado el Zócalo no va a dar un paso atrás en su propuesta y mucho menos a su operación política para sacarla adelante. Va dirigido más bien a los diputados y diputadas de oposición que son finalmente los que van a decidir si la reforma presidencial pasa o no.

Y en ese campo, donde actualmente se están discutiendo varias propuestas de reforma, todo puede pasar. Incluso que algunos legisladores, señaladamente los priistas saquen de la chistera alguna maniobra como la que operaron para extender la presencia de las fuerzas armadas en tareas de seguridad pública hasta el 2028, sacándole la chamba al presidente.

Ya se verá.

II
Los que siguen montados en el tren de la alegría son los de Movimiento Ciudadano que el sábado anterior tuvieron un evento bastante festivo para informar sobre el trabajo legislativo de su bancada en el Congreso local.

Allí estuvieron en primer plano Rosa Elena Trujillo, Jorge Russo, Natalia Rivera y Ernesto de Lucas, acompañados del dirigente nacional Jorge Álvarez Maynez, así como los dirigentes locales Manue Scott y Rogelio Cota; alcaldes y alcaldesas, militantes, simpatizantes.

Breves y concisas participaciones de los legisladores en un formato ágil y desenfadado, apoyado con recursos audiovisuales, y muchos mensajes políticos. Por lo pronto Álvarez Maynez ya comenzó a llenar la planilla de candidaturas para Hermosillo con las dos diputadas y los dos diputados, y hasta incluyó a Charly León y Gaby Félix.

Notable, por cierto la mención que hizo de su viejo amigo Antonio Astiazarán que no estuvo presente pero envió en su representación al director de Servicios Públicos Municipales Sergio Pavlovich.

Álvarez Maynez reconoció al alcalde de Hermosillo como el político no morenista mejor posicionado en Sonora y dijo que MC se identifica mucho con los programas que viene impulsando en la capital del estado. Un espaldarazo que da mucho que pensar sobre eventuales alianzas próximamente.

En el evento se dejaron ver varios ‘agregados culturales’ que aparecieron en el evento, como el exrector de la Unison, Pedro Ortega Romero, el político y empresario Roberto Ruibal Astiazarán, el exdiputado del PES y ahora coordinador de MC en Puerto Peñasco, Lázaro Espinoza, Humberto Souza y hasta ‘El Chino’ Lam, publicista del gobernador Eduardo Bours.

También pasaron lista de presentes los líderes de los priistas inconformes, Zaira Fernández y Pascual Soto; el también expriista David Palafox Celaya y hasta el ¿panista? Javier Dagnino.

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