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Cano Ahuir, el último mohicano

Cano Ahuir, el último mohicano

Por Arturo Soto Munguia

Andrés Humberto Cano Ahuir es el último de los cinco militares propuestos por el entonces secretario de Seguridad federal, Alfonso Durazo Montaño para hacerse cargo de las corporaciones municipales en igual número de municipios, a saber: Navojoa, Cajeme, Empalme, Guaymas y Hermosillo.

El paso de los milicianos por esos cargos civiles fue de más sombras que luces. De hecho, luces hubo muy pocas y sombras, muchas.

El 13 de agosto de 2019, casi al cumplirse el primer año de ejercicio de los nuevos alcaldes y alcaldesas en Sonora, el entonces secretario de Seguridad federal presidió un evento en el que estuvo acompañado de la gobernadora Claudia Pavlovich y altos mandos del Ejército y la Marina. Allí anunció que como parte de la nueva estrategia para abatir la criminalidad y recuperar la paz en el estado, serían elementos castrenses quienes asumirían el mando de las corporaciones municipales.

Y es que de 2018 a 2019 la escalada de violencia criminal registró un inusual repunte sobre todo en los municipios del sur del estado, señaladamente Cajeme, Guaymas y Empalme.

En Hermosillo, tomaría el mando el general de División Diplomado de Estado Mayor, Gilberto Landeros Briseño quien salió del retiro para sustituir en el cargo al comisario Luis Alberto Campa Lastra; en Guaymas, estaría el capitán de Fragata Infantería de Marina D.E.M. Andrés Cano Ahuir; en Empalme, el capitan Corbeta de I.M.P. Julio Alberto Hernández Cruz; en Cajeme, Jorge Manuel Solís Casanova; y en Navojoa, el general de División, D.E.M. Ismael Cervantes Ramos.

Dos años después nadie de ellos sigue en sus cargos; unos tuvieron una permanencia tan breve como polémica -por decirlo amablemente- y en el caso de Navojoa, Cervantes Ramos ni siquiera tomó posesión ya que el cabildo nunca aprobó su nombramiento.

Cervantes habría relevado en el cargo a Luis Gerardo Villalobos Hernández, pero al ser rechazado por el cabildo, tuvo que quedarse Villalobos.

Al iniciar la presente administración de ‘El Mayito’ Martínez, el cargo fue ocupado por una experimentada policía que ya había sido comisaria en Etchojoa: Ana Lilia Córdova Herrera, quien apenas iniciando este mes de diciembre presentó su renuncia, aunque las versiones más extendidas en la Perla del Mayo indican que se resistió a abandonar el cargo hasta el último momento.

Hoy ese cargo lo ocupa Javier Alatorre Correa, un policía de carrera, abogado y desde hace 20 años, agente de la Policía Muicipal, con experiencia en la FGR.

En Cajeme, municipio rankeado en el top-five de las ciudades más peligrosas del mundo, donde este año los asesinatos violentos han promediado dos diarios, pero los años 2018 y 2019 no fueron menos sangrientos, tomó posesión el coronel Jorge Manuel Solís Casanova.

No pasaron seis meses para que solicitara su primera licencia, ausentándose del cargo en medio de la escalada de violencia criminal; luego solicitó una nueva licencia y los regidores comenzaron a presionar para que presentara su renuncia, lo cual sucedió el 23 de enero de 2020, pero ni los regidores fueron enterados.

Actualmente el coronel se desempeña como comisario de Seguridad Pública en Huimanguillo, Tabasco.

En su lugar, fue nombrado Francisco Cano Castro, pero la violencia siguió imbatible. Para el 28 de noviembre de 2020, llegó al cargo el capitán Cándido Tarango, bajo cuya gestión el crimen alcanzó niveles de escándalo durante la administración de Sergio Pablo Mariscal. Al llegar Javier Lamarque Cano en septiembre de 2021, lo ratifica en el cargo. Las cosas siguen igual o peor en aquel municipio.

En Empalme la situación no es menos dramática. En febrero de 2019 el comisario de Seguridad, Marco Vinicio Gálvez Gutiérrez fue ejecutado a tiros en la vía pública; hechos donde resultó seriamente herido su escolta Dominic Zazueta.

En abril de 2020 el capitán de corbeta Julio Alberto Hernández Cruz, quien había llegado como parte de los militares nombrados desde la secretaría de Seguridad federal, fue sustituido por otro militar, Luis Alberto Taylor González, quien llegó junto a su equipo y permanece en el cargo en esta nueva administración municipal.

Guaymas es el caso más emblemático de la estrategia fallida. Andrés Humberto Cano Ahuir llegó durante la administración de Sara Valle Dessens, un trienio de terror en el que fueron asesinados más de 10 agentes de la municipal y el contralor Daniel Morales Santini, quien previamente había ocupado un cargo directivo en Seguridad Pública. La propia casa de la alcaldesa fue baleada en hechos nunca esclarecidos.

A pesar de todo, Sara Valle se empeñó en mantenerlo en su cargo.

Más aún, la nueva alcaldesa Karla Córdova propuso su ratificación en cabildo, condicionando su permanencia a un ‘periodo de tres meses de prueba’. No se cumplía ese plazo cuando se dieron los violentos hechos en Palacio Municipal.

El 25 de noviembre pasado un grupo de sicarios llegó hasta la llamada ‘Casa de piedra’ abriendo fuego contra el capitán Cano Ahuir, que se encontraba junto a la alcaldesa y acompañado de sus escoltas. Uno de los sicarios hizo estallar una granada y en el tiroteo fue asesinado Antelmo Gutiérrez, escolta de la presidenta municipal y Marisol Cuadras, una joven de 18 años que participaba de una manifestación pacífica en el Día Internacional de la Erradicación de la Violencia contra las Mujeres. Vaya siniestra paradoja.

Ayer finalmente el capitán presentó su renuncia. Lo releva en el cargo otro capitán, Eladio Amaya Muñiz.

Cano Ahuir era el último de los cinco militares designados en 2019 al frente de las corporaciones municipales que se mantenían en sus cargos.

En Hermosillo llegó el general Gilberto Landeros Briseño, quien renunció en junio del año pasado para incorporarse al equipo de transición de Alfonso Durazo Montaño en el tema de seguridad.

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