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Cajeme, el horror

Cajeme, el horror

Por Arturo Soto Munguia

Algunos sonrieron cuando los dirigentes de la Canaco-Cajeme solicitaron una tregua a los grupos criminales que se disputan esa plaza, para que les dieran un respiro al menos durante la celebración del torneo internacional de beisbol Sub 23.

No era una sonrisa burlona, sino una mueca de incredulidad y amargura, de esas que suelen aparecer cuando el camino ha terminado y el fracaso y la impotencia aparecen; cuando no hay santo a quien encomendarse y si en el cielo no hay respuesta, en la tierra menos.

La violencia criminal en Cajeme data de muchos años, pero en el pasado gobierno que encabezó Sergio Pablo Mariscal se rompieron todos los récords y la escalada de asesinatos le valió para aparecer como la cuarta ciudad más violenta del mundo.

En el mes de septiembre los homicidios dolosos sumaron 60 y la mitad de ellos se cometieron ya bajo la administración del nuevo alcalde, Javier Lamarque Cano.

Octubre pinta para mantener la fúnebre racha. No llevamos dos semanas de este mes y la cifra de homicidios dolosos ya rebasó la veintena. Ayer, desgraciadamente las balas en un tiroteo de carro a carro alcanzaron a un bebé de tres años de edad, que no pudo sobrevivir. Los hechos, a unos cuantos metros de la comandancia de policía municipal en las calles 5 de Febrero y 300.

El horror está en las calles de Cajeme, en la ciudad y en el valle; en las colonias y en los ejidos la gente respira el miedo.

La tregua solicitada a los criminales por parte de los dirigentes de Canaco, Ivonne Llamas y Mario Villela fue un jueves y seguramente ese mismo día recibieron presión por parte de las autoridades porque al día siguiente se retractaron y acusaron a los medios de comunicación de haberlos orillado a una declaración que sonó tan bizarra.

Pero ese mismo fin de semana, de viernes a domingo fueron asesinadas 14 personas.

Y la masacre no ha parado.

Muy bizarra y todo, pero quizás la solicitud a los criminales para un alto al fuego ya no suena tan descabellada ante la imparable ola de violencia y la inacción de las autoridades.

Si el gobierno municipal, ni el estatal, ni el federal con todo y su guardia nacional y el ejército pueden, ¿entonces quién?

II

Tiene razón el presidente AMLO cuando dice que Emilio Lozoya Austin no actúa ilegalmente al desplazarse con cierta libertad por territorio nacional. Inmoral sí es, pero la moral, para citar a un clásico, era y sigue siendo un árbol que da moras.

No es ilegal porque el señor Lozoya se acogió a varios de los supuestos en los que aplica el llamado ‘criterio de oportunidad’, especialmente uno según el cual, el imputado debe aportar información esencial y eficaz para la persecución de un delito más grave del que se le imputa y se comprometa a comparecer en juicio.

Ese supuesto podría estar a punto de derrumbarse porque Lozoya puede estar involucrado en delitos de corrupción mayor a los de varios de quienes ha señalado.

La organización Mexicanos Contra la Corrupción documentó ayer, según cita el periódico El Universal una serie de transacciones que lo involucran no solo como el receptor principal de los sobornos de Odebrecht, sino también de operaciones a través de una empresa fachada de su propiedad llamada Tochos Holding utilizada para triangular sobornos, cáigase usted para atrás, energética lectora, reformista lector, de un directivo de la empresa Bacanora Lithium, la única que de acuerdo al texto de la reforma eléctrica que está por aprobarse en el Congreso de la Unión, estaría autorizada (porque ya inició operaciones) para explotar el yacimiento de litio en Bacadéhuachi, quizás el más grande del mundo.

Tochos transfirió recursos a la empresa Plan B, de Andrés Constantin Antonius González, entonces integrante del equipo de transición de Enrique Peña Nieto y hoy directivo de Bacanora Lithium. Esos recursos por ‘asesoría para la compra de inmuebles’ están vinculados a la adquisición de una residencia por parte de Lozoya, pagada presuntamente con sobornos que a su vez Lozoya recibió de Altos Hornos de México y Odebrecht para cabildear la aprobación de la reforma peñanietista. (Es el dinero que según Ricardo Anaya Lozoya debió repartir pero se quedó con él).

Hoy se sabe que Tochos recibió un millón de dólares por parte de AHMSA el 1 de noviembre de 2012; Tochos a su vez transfirió 1.5 mdd a una casa de bolsa para pagar el primer abono de su residencia en Lomas de Bezares. Dos días después AHMSA le transfiere a Tochos otro millón de dólares y ese mismo día, la empresa que utilizó Odebrecht para pagar sobornos a Lozoya (Latin America Asia Capital) le traspasó otro millón y medio de dólares a Tochos.

Ya para el 13 de noviembre, Tochos transfirió un millón de dólares a una cuenta en Intercam para terminar de pagar la casa de Lozoya. En agosto de 2013, Tochos transfirió 1.2 mdd a una agente inmobiliaria para la compra de una mansión en Ixtapa, a nombre de la esposa de Lozoya.

Este es un apretado resumen de la ruta del dinero que el señor Lozoya utilizó para su beneficio, en una trama que involucra a 16 personajes que él mismo decidió delatar para salvar su pellejo. Vale decir que de esa lista integrada por 16 personas, de las cuales sólo han traído a periodicazos a Ricardo Anaya y a la periodista Lourdes Mendoza, a quien le habría regalado un bolso Chanel y pagado la colegiatura de sus hijos. Mendoza es la misma que le tomó las fotografías el sábado por la noche, cuando el ex director de Pemex cenaba despreocupadamente en un lujoso restaurante de la Ciudad de México.

¿Quiénes son los otros integrantes de esa lista?

Los ex presidentes Carlos Salinas, Felipe Calderón y Enrique Peña Nieto. También José Antonio Meade (ex candidato presidencial del PRI); David Penchyna (exsenador del PRI), Carlos Treviño Medina (ex director de Pemex) y los senadores panistas Ernesto Cordero, Francisco Domínguez Servién (ex gobernador de Querétaro) Salvador Vega Casillas, José Luis Lavalle y Francisco García Cabeza de Vaca (exgobernador de Tamaulipas).

Los senadores son señalados por Lozoya como beneficiarios de sobornos por 80 millones de pesos (repartidos entre todos), mientras que el hoy gobernador de Puebla, el morenista Miguel Barbosa fue delatado por pedir un cambio en el trabajo de su hermano, de una oficina de Pemex en Guerrero a otra en la Ciudad de México, a cambio de no oponerse a la reforma de Peña Nieto.

Como se ve, varios de los delatados habrían incurrido en delitos menores a los cometidos por el mismo Lozoya, con lo cual el llamado ‘criterio de oportunidad’ vendría a convertirse en una gran farsa, un montaje para saciar venganzas personales, por cierto no contra todos.

A los ex presidentes, especialmente a Peña Nieto, AMLO no lo ha tocado ni con el pétalo de una mención en las mañaneras; a Salinas rara vez lo menciona, aunque a Calderón lo trae agarrado de las solapas desde el 2006, convirtiéndolo en su villano favorito, pero tampoco lo roza con un citatorio judicial.

Mientras tanto Lozoya se pasea libre y feliz por donde quiera, muy inmoral, pero legalmente.

México.

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