Compartir
¡Aaaaaaaaaaaaarrancaaaaan!

¡Aaaaaaaaaaaaarrancaaaaan!

Arturo Soto Munguia

En México, los procesos electorales comienzan en el momento en que el último voto de la jornada previa cae en la urna.

Y si la fecha se acerca, bien puede registrarse la renuncia de diez gobernadores a la Conago y su intención de formar una alianza federalista que le dispute al presidente el patrimonio de la interlocución institucional.

Lo cierto es que los calendarios electorales son uno más de los ornamentos de la sui géneris democracia mexicana, junto con los institutos y tribunales electorales; la ciudadanización de los mismos, la fiscalización, la imparcialidad, la autonomía y otras quimeras como la democracia partidista. Se sabe.

Nadie que se precie de haber observado más o menos cerca dos o tres procesos electorales podrá negar que el calendario electoral es en la praxis, tan respetado como la tabla de Moisés y sus diez mandamientos, que se violan poquito, ocasionalmente, sin querer queriendo o ya de plano, retando al altísimo y su castigo divino si el agasajo terrenal bien vale un escaño o una curul; la proverbial oficina más refrigerada de palacio y hasta un triste hueso menor, cuantimás un corte fino que sacie el placer culposo de entregarse así sea efímeramente a las exquisiteces de la pequeña burguesía, tan vituperada hasta antes de descubrir que tales exquisiteces no eran tan malas.

Como sea, llegamos por fin al inicio oficial del proceso electoral 2020-21, el más grande de la historia por la cantidad de cargos que estarán en juego, la cantidad de electores en la lista nominal y el dilema de la continuidad o el cambio para un gobierno que hace dos años llegó con los márgenes de legitimidad más amplios que se recuerden.

En Sonora el proceso luce muy interesante. Hace 72 años el PRI ganó la gubernatura con Horacio Sobarzo Díaz, aunque como PNR tuvo su primer gobernador en 1929 en la persona de Francisco Elías Suárez.

Desde entonces ha gobernado casi ininterrumpidamente, pues sólo en 2009 perdió frente al PAN, que sólo pudo mantener el poder seis años.

Se puede decir que el PRI-PNR-PRM ha gobernado 103 de los últimos 109 años y, si atendemos a las encuestas actuales, se encuentra en la antesala de su segunda derrota, no ante la derecha que históricamente le disputó la hegemonía, sino ante una izquierda que hasta antes de 2018 jugó un papel más bien marginal, salvo por aquellos finales de los 90 cuando aglutinada en el PRD conquistó espacios que la colocaron como una segunda fuerza muy competitiva.

Vale decir que la izquierda de hoy en Sonora, la que se aglutina en torno a Morena es un tanto peculiar, en tanto finca sus aspiraciones de conquistar la gubernatura en la convivencia lúdica con la derecha panista que alimentó con liderazgos y sobre todo con dinero el triunfo de 2018.

El debate sobre posicionamientos en el espectro ideológico-político pareciera irrelevante en estos tiempos de militancia promiscua, pero no lo es tanto.

De hecho, será el telón de fondo para esa parte del proceso en la que se definan las candidaturas en todos los partidos políticos.

Se sabe que la gran discusión en los partidos ocupa la arena de la definición del candidato o candidata a la gubernatura, pero en ese proceso se reagrupan todas las corrientes internas buscando posicionar a sus cuadros rumbo a las alcaldías, las diputaciones locales y las federales. Nada menos que cien cargos más, sin contar las listas de plurinominales.

Esa será la verdadera batalla, muy cruenta por cierto, antes de llegar a la elección constitucional. Y eso puede cambiar mucho el resultado final. Al tiempo.

Y a propósito de variables inesperadas, ayer coincidimos en torno a un desayuno platicador con un veterano observador de la cosa pública que dejó en el aire la pregunta acerca de lo que pudiera pasar si se registra un candidato independiente a la gubernatura.

Nos referimos a Francisco Arvallo Arellano, ciudadano más común que corriente, forjado en el servicio público y en la empresa privada, que deslizó la idea de entrarle al toro.

Entiendo que hay otra persona, un navojoense de nombre Fernando Cruz Miranda que también acaricia esa idea.

Claro, para eso tendrían que cumplir una serie de requisitos, entre otros y quizás el más difícil, colectar firmas de apoyo por al menos el 3 por ciento de la lista nominal en el estado, que según la última actualización suma dos millones 104 mil 809 registrados.

Es decir, se requerirían poco más de 60 mil firmas debidamente acreditadas, a colectarse entre el 7 de enero y el 15 de febrero.

Lancé la pregunta en mi cuenta de Twitter sondeando el ánimo de votar por un independiente, y me sorprendió la cantidad de gente que dijo que sí lo haría. Me sorprendió especialmente porque nunca manejé nombres.

Y me sorprendió aún más la respuesta del ex dirigente estatal del PAN, David Galván, en el sentido de que si hubiera un candidato independiente, el resto de las fuerzas opositoras a Morena tendrían que sumar apoyos en torno a esa figura.

Personalmente la veo muy complicada. No visualizo a los pre-pre-pre candidatos cediendo su lugar a un independiente, después de que han invertido mucho tiempo, dinero y esfuerzo en posicionarse.

No imagino a Ernesto Gándara, Ricardo Bours, María Dolores del Río, Antonio Astiazarán, Kiko Munro, el Negro Saldaña y los que se acumulen esta semana, cediendo el lugar a Pancho Arvallo o Fernando Cruz.

Pero bueno, esto es algo de lo que tendremos que ver en los próximos días.

II

No cabe duda que los peores momentos son también la oportunidad para mostrar la mejor cara, la más entregada al trabajo y la solidaridad.

Ayer se realizó un nuevo encuentro sectorial para la evaluación del Pacto para que siga Sonora, tocando esta vez a los productores agropecuarios exponer ante la gobernadora Claudia Pavlovich la manera en que han enfrentado la pandemia, protegiendo por un lado el recurso humano, y por el otro la productividad misma que, de acuerdo a los participantes del sector social y privado mostró repuntes en algunos rubros.

De hecho, en el sector agroalimentario se crearon, entre enero y julio de este año más de mil 300 empleos, sobre todo en las zonas rurales, y en esto tuvo mucho que ver el fondo de 50 millones de pesos para apoyar proyectos estratégicos de 54 empresas relacionadas con la ganadería, pesca, acuacultura y agricultura.

En Puerto Peñasco, por ejemplo, donde la contingencia coincidió con el inicio de la temporada de pesca, cientos de familias estuvieron a punto de no hacerse a la mar por falta de recursos; los créditos emergentes les permitieron rescatar la temporada y a la fecha se incrementó el empleo en un 30 por ciento. Uno de los empresarios pesqueros presentes en la reunión, sostuvo que ya se ha cubierto el 75 por ciento de esos créditos, sin cobro de intereses.

La gobernadora hizo un reconocimiento al sector privado, que durante toda la pandemia han entregado paquetes alimentarios en las zonas marginadas y apoyaron con toneladas de alimentos a los hospitales de varias partes del estado.

La crisis, sin embargo no ha pasado. Falta aún resolver el embargo pesquero en el Alto Golfo, el subsidio al diésel marino y la gasolina para pesca ribereña, así como los retos que plantea la sequía para agricultores y ganaderos.

También me puedes seguir en Twitter @Chaposoto

Visita www.elzancudo.com.mx

Dejar un Comentario