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A favor de los matrimonios igualitarios en Sonora

A favor de los matrimonios igualitarios en Sonora

Por Demian Duarte

La sociedad sonorense por lo regular ha sido reacia a los cambios, a adaptar sus usos y costumbres a la modernidad y a la realidad que impera, a pesar del pretendido cosmopolitismo en que muchos se asumen, así que no es de extrañarse que todavía a estas alturas temas como los matrimonios igualitarios o entre parejas del mismo sexo, las adopciones homoparentales y la legalización de la mariguana y otras drogas para uso lúdico sean temas que provocan escándalo y preocupación en las llamadas “buenas conciencias”.

Y no es que la sonorense sea una sociedad modelo, la verdad es que tenemos muchos problemas relacionados al abuso de sustancias tanto legales como ilegales, tenemos expedientes preocupantes con el tema de la violencia hacia las mujeres y una situación muy fuerte relacionada con la irresponsabilidad paterna respecto a sus hijos, sean estos reconocidos o no, pues hay una negativa sistemática de muchos varones a afrontar sus responsabilidades; sin embargo también tenemos de los primeros lugares en infidelidad tanto de hombres como mujeres.

En Sonora estamos entre los primeros lugares en feminicidios y también nos distinguimos por ser una sociedad racista, clasista y xenófoba, cargada de prejuicios y donde las diferencias de credo, por el color de piel y las diferencias ideológicas causan rechazo y en muchos casos son motivo de conflictos y hasta violencia.

No resulta extraño ante ese panorama que seamos una sociedad marcada por la hipocresía y el rechazo a lo que es distinto y en ese entorno sigue habiendo muchos sonorenses que se dicen sorprendidos e incluso ofendidos por las orientaciones sexuales distintas a lo que se considera tradicional o normal.

Y es curioso, porque nuestras familias distan mucho de ser perfectas, como dicen por ahí “en todos lados se cuecen habas” y cada quien va ocultando como puede sus vicios y sus pecadillos porque en Sonora el que no cae resbala, pero siempre pretendiendo ver la paja en el ojo ajeno y lanzando diatribas y amenazando con espada flamígera a quien “se sale de orden”.

Las razones de que los sonorenses seamos así son muchas, tiene que ver en gran parte el origen rural de la población en las ciudades y el conservadurismo que de manera persistente se nos enseña en nuestras casas y nuestras escuelas; por supuesto tiene mucho que ver el rol protagónico de la iglesia en la vida cotidiana de muchos sonorenses, pues el clero es un metapoder muy presente en todos los estratos sociales, pero muy en especial  entre quienes ejercen el poder político y tienen la responsabilidad de gobernar y legislar.

Bajo esas condiciones celebro la determinación de la diputada Yumiko Palomares, diputada de Morena del distrito 10 de Hermosillo que por fin se decidió a cumplir con una de las muchas causas sociales y demandas ciudadanas a las que se debe el movimiento político que la llevó al poder, y que no es otra que legislar los matrimonios igualitarios o entre personas del mismo sexo, un tema en el que Sonora tiene al menos 15 años de atraso.

El matrimonio entre personas del mismo sexo sigue siendo un asunto no contemplado en las normas y leyes de nuestro estado, por lo que está a la fecha en una suerte de limbo jurídico, pues las parejas del mismo sexo que pretenden contraer matrimonio tienen hasta ahora que recurrir al amparo de la justicia federal, pues se considera que el Código Familiar que rige a la entidad es inconstitucional, de acuerdo al enfoque de las Leyes en México y una jurisprudencia que existe en la Suprema Corte de Justicia de la Nación, que indica que el matrimonio no puede ser considerado solo para fines reproductivos y que no hay una razón para impedir a dos personas del mismo sexo que contraigan nupcias estableciendo ese enfoque de derechos y obligaciones al que podemos acceder quienes somos heterosexuales, un asunto evidentemente discriminatorio.

Los primeros pasos ya se dieron con una serie de foros que organiza y encabeza la diputada Palomares y hay gran interés en el asunto al grado que diputados del ala conservadora como Gildardo Real Ramírez del PAN ya se han pronunciado a favor, de lo que se trata es de una reforma del Código de la Familia, que para empezar tendrá que ser presentada por la diputada Yumiko Palomares en una sesión ordinaria o extraordinaria, para que el pleno del Congreso del Estado a su vez la turne para su estudio y dictaminación a las comisiones de Justicia y Derechos Humanos, de Grupos Vulnerables y también a la de Igualdad de Género, para que la discutan e incluso enriquezcan a través de foros y consultas, para que a continuación con el dictamen aprobado se turne de nueva cuenta al pleno donde se necesita de 17 votos o la mitad más uno de los diputados presentes para que el tema sea aprobado y las leyes en Sonora puedan estar a tono con la realidad.

En torno al tema hay aliados posibles en lugares insospechados, sin embargo también es muy factible que pronto aparezca la reacción  y la ultraderecha para oponerse a un tema que genera grandes conflictos y debate en esos segmentos de la sociedad que se mantienen en el conservadurismo, no obstante es un debate necesario respecto a los derechos individuales, que además vendrá a abrir la puerta a otros tópicos como los ya mencionados y el tema que quizás más polémico vaya a generar que es la legalización del aborto.

Yo por mi parte estoy a favor de los matrimonios igualitarios, pues considero que todos debemos ser iguales a ojos de la Ley, independientemente de preferencias sexuales, credo o ideología, ademas de que es hora de poner fin a ese paternalismo mal planteado y dirigido que pretende hacer que los mexicanos seamos eternos menores de edad y que entonces sea el gobierno el que tome las decisiones por nosotros.

Correspondencia a demiandu1@me.com

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